Soumi nació de algo muy personal. No de un estudio de mercado, sino de dos personas que supieron lo que es necesitar ayuda y no encontrarla.
Hace unos años, estuve un año y medio en tratamiento por una adicción. Ese proceso me enseñó algo que ningún libro podría: que hablar con personas que han vivido algo parecido a ti cambia todo. Que no estás tan roto como crees. Que compartir lo que te pesa es el primer paso para aliviarlo.
Pero también vi lo difícil que es acceder a ese tipo de apoyo. Las listas de espera, los precios, el estigma. Y pensé: ¿por qué esto no está al alcance de cualquiera?
Convivir con problemas auditivos desde joven te enseña lo que significa sentirse aislado sin que nadie lo note. Desde fuera pareces bien. Pero por dentro, la desconexión es constante.
Esa experiencia me hizo entender que hay muchas personas cargando con algo invisible. Y que a veces, lo único que necesitas es un espacio donde alguien diga: "yo también".
Nos conocimos y vimos que compartíamos la misma frustración: que el bienestar emocional fuese un privilegio de pocos. Así que decidimos construir lo que nos hubiera gustado encontrar. Un espacio sin etiquetas, sin listas de espera y sin precios imposibles. Donde compartir lo que sientes no requiera una cita, un diagnóstico ni un copago.
Lo que guía cada decisión que tomamos.
Tu paz emocional y tu privacidad son lo primero. Siempre.
Cada historia y cada proceso importa por igual.
Aquí no hay expertos ni pacientes. Solo personas.
Estar ahí para el otro ya es suficiente.
Sin jerga, sin complicaciones. Solo humanidad.
Empieza con 2 sesiones gratis al mes. Sin compromiso, sin tarjeta.
Sin filtros. Sin juicios. Solo personas.